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11 consejos para aprender idiomas

Aprender un idioma nuevo es como abrir la puerta a un mundo nuevo.

Un país o una cultura que hasta entonces nos resultaban desconocidos o que solo conocíamos de forma indirecta, traducidos o filtrados por otros. Por supuesto, casi siempre encontramos la manera de hacernos entender aunque no hablemos el mismo idioma. Pero cada acercamiento en la misma lengua, cada esfuerzo, cada palabrita, es una gran conquista.

Nelson Mandela dijo una vez: «Si le hablas a un hombre en una lengua que entiende, llegarás a su cabeza. Si le hablas en su propia lengua, llegarás a su corazón».

Hay muchas razones para aprender un idioma nuevo y llegar al corazón de alguien. Viajar puede ser una de ellas. Vivir en el extranjero, las exigencias del trabajo, una asignatura obligatoria en el colegio o intereses personales, como la literatura en otros idiomas o el entrenamiento de la memoria, son otras.

1. Un idioma nuevo necesita tiempo

Aprender un idioma nuevo es un proceso. Y requiere, sobre todo, una cosa: tiempo.

Tiempo para dedicarte a fondo al idioma, aprender la gramática o estudiar por tu cuenta. O tiempo para acercarte poco a poco al idioma en la región donde se habla: para absorberlo, escuchar, leer, observar y sumergirte en él. Esta exposición espontánea a un idioma también se conoce como «baño lingüístico» o aprendizaje por inmersión. Hace falta una mezcla de ambas cosas, y lo ideal es poder combinar los dos enfoques.

2. Un material de aprendizaje que sea divertido

Tenemos a nuestro alcance muchísimo material distinto a través de muchos canales, y merece la pena hacer una selección amplia e ir adaptándola y ampliándola sobre la marcha. Pueden ser libros, vídeos, pódcasts, canciones o películas. Lo esencial es que trabajemos con temas que nos interesen y nos entretengan. Sería una pena perder el interés por el idioma nuevo porque los ejercicios son demasiado sencillos, el dialecto resulta incomprensible o siempre te encuentras los mismos ejemplos. Al fin y al cabo, aprender un idioma nuevo también tiene que ser divertido.

3. La gramática forma parte del proceso

El principio es la base, y ahí no podemos librarnos de aprender la gramática y las reglas del idioma. Después, tenemos que entender e interpretar el idioma lo suficiente como para formar frases correctas y expresarnos como queremos.

4. Primero, las palabras más importantes

Para muchos, el objetivo final es poder hablar. Queremos poder relacionarnos con la gente en su idioma. Cualquier lengua extranjera tiene un vocabulario riquísimo, con muchas palabras que hasta los propios hablantes nativos rara vez usan en las conversaciones del día a día. Para empezar, centrémonos en las más importantes. En internet hay listas con las palabras más frecuentes, y también podemos llevar nuestra propia lista de palabras nuevas o crear tarjetas digitales y repasarlas con regularidad.

5. Siempre en línea

Los móviles nos mantienen conectados y se han hecho cargo de muchas funciones de nuestro día a día. Las apps para aprender idiomas, por ejemplo, nos ayudan a hacer con regularidad una pequeña lección de forma amena. Así podemos aprovechar los ratos muertos del día y, en lugar de abrir por inercia la app de la red social de turno, abrimos la app de aprendizaje. Si te cuesta, puede ayudarte cambiar de sitio las apps en la pantalla del móvil para engañar a tu propio hábito.

6. Un poco cada día

La constancia de practicar el idioma a diario marca una gran diferencia. Al principio quizá sean 10 minutos; luego, 20; después, 30; y si llegamos a dedicarle una hora diaria al idioma nuevo, mejoraremos rápidamente y notaremos los progresos.

7. Consume el idioma

Podemos vivir el idioma de muchas formas. La idea es «consumir» el idioma nuevo tan a menudo como podamos y acostumbrar a él el oído y la vista. Escuchamos canciones, seguimos un pódcast o incluso una emisora de radio local. En internet podemos ver gratis muchísimos vídeos, ya sean tutoriales, películas, noticias o cualquier otro tema que nos interese. Si lo hacemos tan a menudo como podamos, el idioma se irá integrando cada vez más en nuestro día a día y aprenderemos casi sin darnos cuenta, ampliando nuestra comprensión y nuestro vocabulario.

8. No te lo pongas demasiado fácil

El material de aprendizaje debería estar por encima de nuestro nivel actual, para que suponga un reto suficiente y no nos aburramos con lo que ya dominamos; pero siempre de forma que podamos entender el contexto, alegrarnos de lo que ya sabemos y sentirnos animados a aprender algo nuevo. Por ejemplo, puedes ver películas en versión original con subtítulos, escuchar canciones con la letra delante o recurrir a libros infantiles o películas de Disney. La trama es más sencilla, los diálogos son más cortos y el lenguaje, más neutro, así que se entienden mejor.

9. Atrévete a dejar lagunas en los tiempos verbales

Al principio basta con centrarse en los tiempos verbales más importantes y practicarlos con ejemplos reales. Empezamos por la primera persona de los verbos más comunes y los conjugamos en los 2 o 3 tiempos más habituales antes de pasar a otras formas gramaticales. Es fundamental hablar de situaciones reales y cotidianas, que podamos entender y recordar.

10. Escribe y deja que te corrijan

Para escribir, contamos con muchas herramientas en línea. Por ejemplo, los traductores o los correctores ortográficos nos ayudan a escribir bien las palabras. Lo ideal es tener un compañero de idiomas que nos corrija, ya sea por escrito o de palabra. Este intercambio se puede encontrar en forma de tándem lingüístico en plataformas de aprendizaje, con gente con los mismos intereses en grupos de redes sociales o incluso en un intercambio de idiomas, que muchas ciudades organizan a menudo.

11. Sumérgete en otro mundo

Como último consejo: la variedad es fundamental. No se trata de elegir una cosa u otra, porque el aprendizaje de un idioma se produce en distintos ámbitos a la vez. Con una estancia en la región donde se habla el idioma, por supuesto, puedes combinarlo todo y sacarle mucho partido. La inmersión total está entonces prácticamente garantizada y resulta muy gratificante. Por suerte, para quienes no pueden irse fuera, gracias a internet también podemos «simularlo» y traernos ese mundo extranjero a casa.

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